¿Quién es mi prójimo?

Escrito por Karen Batt (co-fundadora de Serve the City Madrid)

A menudo hablo de la llamada a “amar al prójimo” como la razón por la que me involucré con Serve the City. Un día en abril, una señora llegó a la oficina de STC en un estado de desesperación, y estaba claro que yo debía tomar una elección: poner en práctica la oportunidad de mostrarle bondad/amor a mi prójimo, o pedir que se fuera, dando por hecho que no podríamos satisfacer sus necesidades nosotros mismos.

Mientras le escuchaba, se hizo evidente que lo que ella nos estaba contando no era realmente el problema real que le causaba una clara ansiedad. Así que durante la siguiente media hora y muchas lágrimas, ella nos dijo lo que estaba pasando en realidad.

Ella ha acumulado más papeles y revistas y libros de lo que cualquiera podría leer en su vida, y lo ha hecho por compulsión, de una manera caótica. Como resultado de esto, recibió una orden judicial de deshacerse de todo lo que tiene, o ser obligada a salir de su habitación alquilada y todo lo que tiene ahí sería tirado a la basura. Ella solo tenía 3 semanas para resolver la situación y estaba desesperada, ya que esta era una tarea demasiado grande a la que no se podía enfrentar sola. Pensar en deshacerse de todos estos elementos le provoca su estrés extremo, mientras que al mismo tiempo también reconoce que necesita ayuda desesperadamente, tanto física como emocional y psicológica, para salir de este estado actual. Ella describe su vida como una prisión, y ha llegado al final de su capacidad de poder continuar enfrentando sola sus desafíos.

Entonces, ¿cómo haces para ayudar a alguien en una situación como esta? No somos psicólogos profesionales, y nunca se nos ha pedido que intervengamos en algo así

Entonces hicimos lo que hacemos con todos nuestros vecinos y prójimos… fuimos a visitarla y a escucharle. Traspasamos el umbral de su puerta y nos enfrentamos a la verdad de su situación, sin juzgar, con gran compasión y disposición a hacer lo que pudiéramos.

Le enviamos mensajes, hablamos por teléfono, le mostramos que nos importa, que ella es importante y que estamos aquí. Le dimos abrazos y palabras de aliento, y estuvimos con ella mientras lloraba.

En la siguiente inspección, le dieron otro mes para resolver la situación, ¡ya que el progreso que ella había logrado había sido reconocido! Sabía que no estaba sola y por primera vez en muchos años pudo volver a retomar su vida.

Después, reunimos a algunos amigos y pasamos una tarde limpiando más de 30 cajas de papeles. Ese día compartimos un pastel que ella nos había comprado para darnos las gracias, celebrando juntos el progreso logrado.

Hay más cajas que limpiar en el futuro, y mucha ayuda que todavía necesita de diversas formas, pero escribo esto para alentarte y desafiarte.

Todavía queda mucho por hacer en su camino hacia la recuperación, en esta crisis puntual y más allá. Creemos que aún puede escribirse un “después”, y que su deseo de ser libre puede realizarse.

Lo que ella quiere más que nada es que se le dé tiempo y poder ayudar a otros aquí en Madrid como voluntaria.

Con el tiempo, una persona en situación de crisis podría ser la persona que ayuda a otros con sus necesidades. Quién sabe cuántas personas se verán afectadas por la historia de esta mujer, la cual habría sido tan fácil de ignorar cuando llegó por primera vez llamando a nuestra puerta…

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